quarta-feira, 20 de janeiro de 2010

Reflexión





Tomarse el tiempo para humillarnos delante de Dios, que se ajustará en nuestras oraciones, también tenemos que tener la valentía de hacer la voluntad de Dios que puso de rodillas ante el Señor es un acto de valentía, porque se están rindiendo a Dios, que estamos mostrando al Señor que nos prescisa él y que nadie es capaz de ayudarnos a menos que el Señor Jesús.

   Y después de hacer nuestra parte, Dios sin duda por su parte. Lo importante es dar el primer paso. Reconociendo que sin Él no somos nada. Nos desnudamos en nuestro orgullo y están delante del trono de Dios con la súplica, el llanto y desgarro la ropa para que el Señor va a escuchar y responder.

   Es como está escrito:''Sé fuerte y valiente, porque este pueblo a heredar la tierra, bajo juramento, para dar a sus 1:6 fathers''Joshua.
¿Quién sabe si en el hogar, en el trabajo o incluso en su comunidad o en su vecindario, usted es que Dios está llamando a ser sus elegidos para hacer una diferencia? Si aprovechar la oportunidad y cambiar la situación que le molesta más. Tomar decisiones más rápidas, orar en la mañana, llamando la atención a Dios y Él sin duda va a transformar el problema en una bendición.

Piensa en ello.

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